#CIAThaciadelante

Visiones de la sostenibilidad alimentaria futura

Marcela Quintero, líder, Servicios Ecosistémicos

“Ningún otro país en la región había llegado tan lejos en precisar el rol de los sectores público y privado en invertir en servicios ecosistémicos”

Lo que Perú nos enseña acerca de pagarle a la naturaleza lo que le corresponde

La cuenca del río Cañete del Perú es un gran ejemplo de los beneficios y retos de los pagos por servicios ecosistémicos (PSE).

Río abajo, los agricultores dependen del río para riego; un poco más arriba operadores de rafting, criadores de camarones y una compañía hidroeléctrica, todos ellos usan el río para ganar dinero. Pero los que viven mucho más río arriba, de donde proviene el agua, tenían pocas opciones para ganarse un sustento. Eran los custodios de toda la cuenca hidrográfica, pero no contaban con ningún incentivo para protegerla. Los pastizales y humedales de altitudes altas estaban siendo utilizadas para pastorear el ganado; los árboles estaban siendo talados para abrir nuevas tierras agrícolas. Eso afectaba el flujo de agua en el río, poniendo así a la cuenca – y a todos lo que dependen de ella – en riesgo.

Ese es exactamente el tipo de situación en el que puede ayudar un esquema PSE: los usuarios del agua río abajo podían pagar un costo para compensar a los que habitan río arriba – por preservar el “servicio” del flujo del agua en el río.

Pero los esquemas PSE son famosos por su complejidad: ¿exactamente quién debería pagar y cuánto? ¿Cómo debería cobrarse el dinero? ¿Cómo debería gastarse? He visto cómo la incapacidad para responder preguntas como estas puede poner un alto a los esquemas PSE, a pesar de las mejores intenciones. Dado que necesitamos urgentemente incentivar el uso más sostenible y equitativo de la tierra, esto tiene que cambiar.

En América Latina, Perú está demostrando cómo se podría ver el futuro. En 2014, tras un proyecto piloto en el Cañete y otras muchas zonas, el país aprobó una ley de Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MRSE). Ningún otro país había llegado tan lejos en precisar el rol de los sectores público y privado en invertir en servicios ecosistémicos, y los requerimientos mínimos para establecer esquemas PSE que fueran robustos y transparentes.

Perú además reconoció que el manejo sostenible del agua beneficia a todos los sectores – desde la agricultura hasta la manufactura y muchos más. Esto logró que fuera un objetivo en común que uniera al país en torno a ecosistemas saludables y el rol que juegan en muchos aspectos de la vida cotidiana. Un verdadero punto de inflexión.

Pero para asegurar el éxito, necesitamos ir más lejos. Necesitamos evidencia mucho más científica de los impactos ambientales y socioeconómicos de los servicios ecosistémicos, para ayudar a los formuladores de políticas, científicos y académicos a crear consciencia. Eso significa documentar el rol de los esquemas PSE, pero también demostrar cómo la gestión ambiental puede contribuir al logro de objetivos más amplios, desde aportar a la seguridad alimentaria y aumentar la resiliencia frente al cambio climático, hasta generar oportunidades para el turismo, la recreación y más.

Necesitamos además una visión internacional: a medida que los países en desarrollo explotan sus recursos naturales, los beneficios a menudo salen del país – se exporta la madera; el agua “contenida” en productos agrícolas también sale del país. Los países destinatarios con frecuencia no reinvierten para asegurar la viabilidad de esas cadenas de valor en el largo plazo. Necesitamos encontrar formas de cerrar este círculo de modo que distintos sectores vean la inversión ambiental como algo esencial para su propio futuro.

Es enormemente estimulante saber que ya estamos empezando a movernos en esa dirección: Colombia actualmente está considerando una ley similar para ayudar a encauzar inversión pública y privada en los servicios ecosistémicos. En todo caso, necesitamos que se nos unan más personas, de más gobiernos, países e industrias. Esto significaría que en vez de estar temerosos de un futuro de degradación ambiental, podamos acercarnos a un futuro sostenible del cual nos sintamos orgullosos de ser parte.

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