#CIAThaciadelante

Visiones de la sostenibilidad alimentaria futura

Colin Khoury, especialista en la diversidad de cultivos

@ColinKhoury

“Los parientes silvestres de los cultivos y las variedades ancestrales y a duras penas domesticadas guardan secretos para mejorar los cultivos del futuro”

El futuro de los alimentos: demos una vuelta por el lado salvaje

Creo que en el futuro habrá más vida salvaje y malezas. Eso es bueno.

Esto debido a que la mayoría de nuestros alimentos se cultivan convirtiendo las enormes complejidades de paisajes silvestres en paisajes agrícolas más simples y controlables. Los agricultores lo hacen cuando cultivan la tierra, remueven las malezas, aplican pesticidas y siembran cultivos que sus familias consumen o que pueden vender en el mercado. Esta “cultura” de la agricultura es como sembramos más alimentos que nunca antes.

Sin embargo, los costos son muchos: la erosión y las pérdidas de fertilidad del suelo, la disminución de polinizadores, la toxicidad de los pesticidas, la contaminación por fertilizantes y una mayor vulnerabilidad de los cultivos a plagas y enfermedades. Y encabezando la lista se encuentra el cambio climático, que hace que la siembra de alimentos sea cada vez menos confiable.

Por lo tanto, el futuro de los alimentos se basa primordialmente en cómo podemos continuar sembrando muchos de ellos, en tanto que prevenimos, eliminamos o incluso revertimos los costos ambientales y sociales de la producción agrícola. Se trata de mantener las ganancias que hemos logrado a través de nuestras prácticas agrícolas, maquinaria, químicos y semillas, al tiempo que ponemos un alto a la destrucción de la biodiversidad y los suelos. Se trata de encontrar un mejor balance entre lo domesticado y lo silvestre.

¿Cómo lo vamos a lograr? Mejorando nuestras prácticas agrícolas de modo que disturbemos el suelo lo menos posible, de manera que las complejidades de la vida subterránea puedan reaparecer. Volviéndonos más juiciosos en el uso de insumos químicos, para que los cultivos puedan ser productivos en las fincas llenas de lombrices, abejas, polillas y pájaros. Mejorando los cultivos para que sean resistentes a plagas y enfermedades, y productivos bajo condiciones más estresantes. Y ampliando nuestras opciones para incluir alimentos más nutritivos que crezcan fácilmente en los sitios en donde se producen.

La vida silvestre y las malezas serán claves para nuestro éxito. Los parientes silvestres de los cultivos y las variedades ancestrales a duras penas domesticadas guardan los secretos para mejorar los cultivos del futuro. En tanto que los agricultores luchan con el cambio climático y la degradación de la tierra, los científicos cada vez más voltearán la mirada hacia estas plantas en busca de ayuda. Algunas podrían ser resilientes al calor o a la sequía; otras podrían tolerar suelos salinos. Las malezas y las plantas silvestres son una malla de seguridad genética para el suministro mundial de alimentos.

Muchas de ellas existen en pequeñas huertas y en los bosques, terrenos de matorrales y desiertos del mundo, en especial en los trópicos. No obstante, enfrentan una gran variedad de amenazas, desde la urbanización, la contaminación, la expansión de la agricultura hasta incluso la guerra.

La buena noticia es que estamos empezando a apreciar la vida silvestre, tal vez justo a tiempo. Conservarla en su totalidad – tanto en hábitats naturales como en bancos de germoplasma, en donde sea accesible para los fitomejoradores – es el primer paso. Asimismo es vital asegurarse de que esta vida silvestre quede verdaderamente a disposición de la comunidad mundial, a través de acuerdos como el Tratado de Recursos Fitogenéticos. Finalmente, reinvertir en la investigación, no solamente para salvaguardar estos recursos, sino también para entenderlos mejor, compartir este conocimiento y trabajar con él para que pueda ser útil para los agricultores de todo es mundo es crucial para contribuir a un “renacer” de la vida silvestre.

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