Sentando las bases para unas dietas más saludables en Cali, Colombia

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¿Cuáles son los hábitos alimentarios de los habitantes de Cali, Colombia? Ese fue el punto de partida de la iniciativa “Cali come mejor”, uno de los primeros proyectos de “FoodLens”, dirigida a generar nuevos conocimientos e intervenciones que faciliten a todos los consumidores urbanos y rurales el acceso a alimentos saludables.

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Una malnutrición endémica, en aumento

Y el resultado preliminar muestra que en Cali hay problemas de malnutrición, aunque las causas son diversas, se sabe que hay alto consumo de comida industrializada y la falta de recursos económicos son también una limitante para que los caleños coman de forma saludable.

La investigación liderada por el CIAT encontró que los embutidos, enlatados, paquetes y bebidas azucaradas son protagonistas en la mesa de los caleños tanto de los estratos bajos como altos de la ciudad. Esto, sumado a otros hábitos alimentarios inadecuados, ha dado como resultado que el 60% de caleños mayores de 18 años presente algún grado de sobrepeso (37.6%) y obesidad (22.4%), según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional, que realizó el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en 2015.

Y los menores no se quedan atrás. El 34.9% de niños entre los 5 y 12 años presentan sobrepeso (22.6%) y obesidad (12.2%); y un 23.4% de niños y adolescentes entre los 13 y 17 años también tienen sobrepeso y obesidad.

Estos datos preocupan, si se tiene en cuenta que en la encuesta realizada en 2010, el 53.9% de la población de Cali con edades entre los 18 y 64 años tenía exceso de peso.

En paralelo al sobrepeso y la obesidad, en Cali también prevalece la malnutrición por carencia de nutrientes, es decir, se manifiesta la doble carga de malnutrición que afecta especialmente a los niños menores de 5 años. De acuerdo con la Secretaría de Salud Pública de Cali, en la ciudad hay indicadores de desnutrición aguda con un 4%, y retraso en talla con 6.79%, lo que significa que ha habido carencia de nutrientes durante su vida.

La falta de recursos financieros y la falta de tiempo tienen la culpa

En este contexto, el CIAT y sus socios desarrollaron desde el 2015 hasta el 2017 el proyecto Cali Come Mejor con el apoyo financiero de la Fundación Ford y el apoyo científico del Centro Francés de Investigación Agrícola para el Desarrollo Internacional (CIRAD). El objetivo era analizar el sistema alimentario para generar estrategias dirigidas a optimizar su funcionamiento, beneficiando a los consumidores y productores de escasos recursos. Asimismo, buscaba movilizar a los actores del sistema alimentario y sacar adelante la Política Pública Municipal de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Santiago de Cali que fue planteada en el año 2009, pero que aún no ha sido aprobada por el Concejo de la ciudad.

Una parte del estudio sobre el sistema alimentario de Cali, especialmente sobre consumo, abarcó a familias con características sociales y económicas similares y permitió establecer, además de la influencia de los alimentos industrializados, cuáles son los hábitos alimentarios, quién toma la decisión de lo que se consume en los hogares y qué determina esa decisión.

En particular, incluyó a familias con niños y jóvenes entre los 10 y 14 años para determinar cómo se inician los hábitos saludables en esas edades.

“Las nuevas generaciones se encuentran fuertemente influenciadas por el consumo de alimentos ultraprocesados donde incide la preferencia por el sabor, la alta oferta, las presentaciones y también el entorno que ofrece diversidad de alimentos a bajos precios”, asegura la investigadora Jenny Peña, quien participó en el estudio Cali come mejor.

La mayoría de las personas entrevistadas saben qué alimentos deben consumir para tener una vida saludable. Sin embargo, la calidad de la dieta está determinada por factores económicos y sociales. Para los estratos socieconómicos 1, 2 y 3, la disponibilidad del dinero influye en la decisión de qué comer.

Entre tanto, en los estratos 4 y 5, pese a tener los recursos para comprar alimentos de mejor calidad, la falta de tiempo para preparar comida permite la entrada de productos procesados que requieren menos preparación, pedir a domicilio o comer por fuera de casa.

Impulsando un sistema alimentario que beneficie a los más vulnerables

La estrategia para que Cali coma mejor incluye, entre otras iniciativas, buscar alianzas para tratar de construir circuitos más cortos en la cadena para que los alimentos lleguen más baratos y con mejor calidad al consumidor final. Por eso, las tiendas de barrio, junto con los mercados móviles, se convierten en grandes aliados en la cadena para influir en la población en su decisión de elegir el menú del día, ofreciendo verduras y hortalizas de calidad y a precios asequibles.

Otro frente de acción planteado por la iniciativa está dirigido a establecer las huertas escolares como una plataforma de aprendizaje.

Otra oportunidad es trabajar de la mano con quien está detrás de la fabricación de estos alimentos: la industria.

“Estos resultados deben ser conocidos por las grandes industrias para que se comprometan a trabajar en un futuro en producir mejores alimentos, con menos conservantes, aditivos, azúcares y sales, que tanto daño le están haciendo a la gente”, asegura Guy Henry, investigador del CIAT y del CIRAD y líder del proyecto ‘Cali come mejor’.

Para Henry, el objetivo es buscar que las industrias autorregulen la publicidad de alimentos dañinos para la salud, en la transparencia en la información nutricional que viene en los etiquetados y los controles gubernamentales para hacerles seguimiento.

Los resultados de la primera etapa del estudio ‘Cali come mejor’ se llevaron a la mesa SAN (Seguridad Alimentaria Nutricional) de la Alcaldía de Cali, conformada por las Secretarías de Salud, Educación y Bienestar Social; la Universidad del Valle, la Universidad Nacional, la Universidad Autónoma de Occidente y la Universidad Icesi; el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF); la Unidad de Asistencia Técnica (Umata), la central de abastos Cavasa, plazas de mercado, asociación de tenderos, diferentes organizaciones sociales y ONG.

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Foto: Adriana Varón, CIAT