#CIAThaciadelante

Visiones de la sostenibilidad alimentaria futura

Birthe Paul, científica ambiental

“Para millones de personas en África subsahariana, la ganadería es indispensable. El ganado no se produce en masa en fincas tipo fábricas; son animales criados por familias campesinas en zonas rurales”

Ganadería: la historia no contada

Para mí, cada historia tiene dos lados. Y ese es definitivamente el caso cuando se trata de ganadería.

En Norteamérica y Europa, escuchamos mucho acerca de los impactos negativos para la salud de comer demasiada carne; de vacas que producen demasiado metano; de deforestación causada por nuestra demanda de carne. En las economías industrializadas y emergentes, estas preocupaciones son válidas.

Pero en los países en desarrollo, hay un lado diferente de la historia. Para millones de personas en África subsahariana, la ganadería es indispensable. El ganado no se produce en masa en fincas tipo fábricas; son animales criados por familias campesinas en zonas rurales.

Como fuente vital de carne y leche, el ganado brinda diversidad de dietas para los que más lo necesitan, y un dispensario de leche fresca. Además, a través de la intensificación sostenible, puede ser una fuente de muchas menos emisiones de gases de efecto invernadero.

Eso es un prospecto fascinante, porque la ganadería – el ganado vacuno en particular – tiene un enorme potencial para sacar a las personas de la pobreza en toda África. He visto cómo, cambiando lo que comen los animales y mejorando las prácticas de manejo, los agricultores pueden transformar su producción de carne y leche, impulsando así sus ingresos.

Este estudio de las tierras altas de Tanzania demuestra que dando de comer gramíneas mejoradas al ganado con suplementos locales, los rendimientos de la leche podrían incrementarse en 29% para las razas locales, aumentando así los ingresos hasta en un 39% – lo cual puede ayudar a los agricultores a pagar servicios de salud o a enviar a sus hijos a la escuela.

Mejorar las dietas del ganado será fundamental para mejorar su productividad. Ya existen gramíneas nutritivas mejoradas para las condiciones locales. Algunas – como la gramínea Brachiaria – son fáciles de digerir y reducen las emisiones de metano por litro de leche o kilo de carne. También pueden restaurar la fertilidad de la tierra, prevenir la erosión y capturar dióxido de carbono, al tiempo que tienen mayor tolerancia frente a la sequía y proporcionan alimento durante tiempos de austeridad.

¿Entonces, por qué más agricultores no han sembrado gramíneas mejoradas?

En primer lugar, muchos agricultores no priorizan los cultivos que sus animales comerán; se enfocan en los cultivos para sus familias. De modo que la mayoría de los productores agropecuarios pasan mucho tiempo recolectando gramíneas silvestres de baja calidad para alimentar a su ganado, lo cual los encierra en un ciclo vicioso de baja productividad y bajos retornos financieros. Para cambiar esto, hay que cambiar el sistema de la finca.

En segundo lugar, por ejemplo, para los agricultores actualmente no es tan fácil conseguir semillas de gramíneas forrajeras Brachiaria mejoradas, ya que todavía no se producen en volumen en África. Es por este motivo que estamos usando enfoques de big data (inteligencia y minería de datos) para encontrar en dónde podría ser viable una industria local de semillas Brachiaria comerciales en África, para impulsar el suministro de semillas forrajeras mejores y más asequibles.

Los forrajes mejorados no resolverán todos los problemas, pero son un arma poderosa en nuestro arsenal de soluciones. Literalmente podemos sembrar las semillas para alimentar el motor de crecimiento sostenible en África, guiando a la comunidad internacional hacia el primer Objetivo de Desarrollo Sostenible de poner fin a la pobreza.

Ese es un lado de la historia de la ganadería que el mundo necesita conocer.

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