En 2016, Malawi sufrió la peor sequía en 30 años, atribuida a un ciclo meteorológico particularmente severo de El Niño. El episodio
dejó a las zonas productoras de maíz del centro y sur del país en la ruina.

Sin embargo, mientras el maíz se marchitó, algunos fríjoles desarrollados por el CIAT y sus  socios luchaban por sobrevivir. Soportando la sequía, las vainas estaban llenas y listas para cosecha. Como resultado, los agricultores locales empezaron a llamarlos “fríjoles mágicos”.

Los fríjoles habían sido mejorados para que pudieran madurar en menos tiempo – en unos 60 días en lugar de los usuales 90 días. Es un mecanismo de escape contra los efectos devastadores de la sequía. Estos fríjoles además poseen raíces más largas, que les ayudan a alcanzar agua más profunda en el suelo.

Mesoamérica, la zona desde México central hasta el norte de Centroamérica, es el hogar ancestral de los fríjoles mágicos. Sus ancestros fueron colectados y conservados en el banco de germoplasma del CIAT en Colombia, y sometidos a técnicas de tamizaje para identificar rasgos interesantes. Allí es donde se descubrió que tienen el potencial de soportar la sequía. Fueron cruzados y seleccionados para la tolerancia a la sequía por científicos de fríjol en la sede principal del CIAT y luego enviados a Malawi.

Posteriormente, se siguieron ensayos en estaciones de investigación, luego pruebas en campo con agricultores, a través de la Alianza Panafricana de Investigación en Fríjol (PABRA) – liderada por el CIAT – junto con el Departamento de Servicios de Investigaciones Agrícolas de Malawi. Esto ayudó a los investigadores a precisar las dos variedades más prometedoras.

Más recientemente, el equipo en Malawi ha realizado pruebas de estos fríjoles con distintas combinaciones de fertilizantes químicos y abono, así como con el cultivo intercalado con maíz. Observando el éxito de estos ensayos desde el lado del camino, otros agricultores han empezado a preguntar en dónde pueden conseguir las semillas. Los científicos del CIAT esperan que los fríjoles se liberen comercialmente pronto, brindando así a los agricultores una red de seguridad para cuando falte la lluvia.

Los ensayos iniciales de los “fríjoles mágicos” en Malawi contaron con el apoyo del Ministerio Federal de Alemania de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ). El trabajo posterior hizo parte del proyecto África RISING (África Investigación en Intensificación Sostenible para la Próxima Generación), un esfuerzo de múltiples donantes y socios liderado por la Universidad Estatal de Michigan y financiado por USAID.

A través de la Alianza Panafricana de Investigación en Fríjol (PABRA), se han liberado más de 550 nuevas variedades de fríjol en toda África subsahariana, y millones de hogares campesinos han tenido acceso a semilla de calidad de variedades preferidas y mejoradas de fríjol. PABRA es coordinada por el CIAT y trabaja en la actualidad para mejorar la producción de fríjol en 30 países.

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¿Qué sigue?

El desempeño de los “fríjoles mágicos” podría mejorarse aún más mediante investigación para:

  1. Incorporar otros atributos deseables en materiales de fríjol resilientes a la sequía, como tamaño de semilla más grande y menores tiempos de cocción.
  2. Determinar la densidad óptima de las plantas en un sistema de cultivo intercalado con maíz–fríjol para maximizar los rendimientos.
  3. Combinar rasgos para resiliencia a la sequía con resiliencia al calor, ya que las zonas afectadas por la sequía en el sur de África están también asociadas con mayores temperaturas.