Sunny Mbeeta Abwooli sabe cómo improvisar una deliciosa comida, especialmente cuando involucra uno de sus ingredientes favoritos: los fríjoles.

“Tenemos muchas variedades de fríjol en Uganda”, dice Sunny, señalando una cesta de diferentes clases de fríjol. “Son diferentes en su color, sabor y en cómo crecen”.

Los fríjoles pueden ayudar en la lucha para combatir la malnutrición. Para las mujeres en particular, son una buena manera de ganar dinero, ya que tradicionalmente son ellas las que a menudo controlan los ingresos provenientes de los fríjoles.

Sin embargo, el impacto severo de las sequías y las condiciones climatológicas en constante cambio en los campos de fríjol de Sunny ha sido un duro golpe. Así que – junto con otros 300 agricultores en el oriente de Uganda – ella se ha unido con científicos para encontrar mejores fríjoles, más resilientes, para su comunidad.

Junto con los investigadores de la Alianza Panafricana de Investigación en Fríjol (PABRA) y socios de HarvestPlus, el Instituto Nacional de Investigación en Recursos de Cultivos (NaCRRI) en Uganda y el CIAT, ella y otros agricultores llevaron registro de la altura, rendimiento, número de vainas por planta y resiliencia a enfermedades de nuevas variedades.

Sus aportes son vitales para mejorar las actuales variedades de fríjol y asegurar que los nuevos fríjoles – como los que se han mejorado con hierro extra, liberados en 2016 – sean aceptados por las comunidades locales. El Dr. Stanley Nkalubo, fitomejorador y líder del Programa de Investigación en Legumbres en el NaCRRI, quien evaluó y recientemente liberó nuevas variedades ricas en hierro en 2016, dijo:

“En lugar de comprar costosos suplementos, las comunidades ahora pueden comprar y sembrar estos fríjoles como una forma de impulsar la nutrición y reducir la anemia – una importante preocupación para la salud en Uganda – sabiendo además que obtendrán rendimientos a pesar de las sequías”.

Los primeros fríjoles ricos en hierro, resilientes a la sequía ya han sido liberados en Uganda y distribuidos en Tanzania, Malawi, Kenia, Madagascar, Etiopía y el Sudán del Sur.

Cada país todavía tiene que evaluar estas variedades para las condiciones y preferencias locales – mediante investigación participativa con los agricultores.

El CIAT continúa trabajando con organizaciones socias locales en toda África y con agricultores y agricultoras como Sunny para mejorar los fríjoles con características como alto contenido de hierro, con base en las preferencias locales de sabor, color, tiempo de cocción, condiciones climáticas, aptitud del suelo y tolerancia a plagas y enfermedades.

Un portavoz de Global Affairs Canadá, que apoya con vehemencia la investigación en fríjol en África a través del CIAT y PABRA – desde su creación en 1996 para promover la investigación colaborativa – afirmó:

“El fríjol es una importante fuente de nutrición e ingresos para los pequeños agricultores, muchos de los cuales son mujeres y campesinos pobres involucrados en el comercio de fríjol. La inversión en la investigación científica en fríjol conducirá al desarrollo de nuevas variedades de fríjol que sean resilientes al clima, más nutritivas y más comerciables. PABRA, a través de su red de expertos de todo el continente y sus plataformas de innovación en fríjol, juega un rol clave para asegurar un mayor impacto de la investigación”.

¿Qué sigue?

  • Apoyar las investigaciones actuales para desarrollar variedades de fríjol capaces de soportar las condiciones climáticas cambiantes, que satisfagan las preferencias de otros agricultores y que tengan las características que buscan los compradores de fríjol.
  • Necesitamos además acelerar la liberación de variedades a nivel regional, para promover el comercio en la región.
  • Los fríjoles biofortificados deben ser parte de las políticas de salud pública para enfrentar la malnutrición. Para apoyar esto, es necesaria la educación nutricional para las comunidades agrícolas y los agentes de extensión para mostrar la importancia de los fríjoles biofortificados y otros cultivos nutritivos que puedan constituir una “canasta alimentaria” saludable y balanceada.