Colombia y el CIAT

Comprometidos con el desarrollo sostenible

Desde la fundación del CIAT el 17 de octubre de 1967, el Centro ha colaborado estrechamente con su país anfitrión, Colombia, con base en una convicción compartida de que la investigación agrícola es una herramienta importante para generar nuevas tecnologías, métodos y conocimientos que contribuyan a que los agricultores, en particular los de escasos recursos, logren una producción más eco-eficiente, es decir, competitiva, rentable, sostenible y resiliente.

Entre los logros de este esfuerzo conjunto se encuentran más de 90 variedades mejoradas de cuatro cultivos claves – arroz (48), forrajes tropicales (11), fríjol común (16) y yuca (18) – que ayudan a fortalecer la seguridad alimentaria y elevar los ingresos de las familias campesinas. Además, más de 5.000 colombianos – incluidos estudiantes de pregrado, maestría y doctorado, así como profesionales con experiencia – han elevado sus conocimientos y capacidades mediante diferentes clases de capacitaciones ofrecidas por el CIAT. Adicionalmente, el Centro y sus socios en Colombia han creado una plataforma avanzada de biociencias que proporciona acceso a tecnologías de vanguardia para lograr que la agricultura sea más competitiva.

Tejiendo Lazos

Agrosavia y el CIAT fortalecen su cooperación

Esfuerzos de larga data

Dos esfuerzos de larga data de alcance nacional han fortalecido aún más los lazos colaborativos del CIAT con Colombia: uno dirigido a fomentar el desarrollo sostenible y lograr una agricultura más competitiva en los Llanos Orientales del país y el otro enfocado en fortalecer las capacidades de producción agropecuaria para adaptarse a los impactos del cambio climático.

El clima y el sector agrícola colombiano: adaptación para una sostenibilidad productiva

Este acuerdo reunió por primera vez al gobierno nacional, la academia, centros de investigación, ONG y asociaciones de agricultores en las cadenas productivas de caña de azúcar, maíz, fríjol, arroz, papa, frutales y aceite de palma, para formar parte del convenio entre el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR) y el CIAT. El objetivo de este convenio es que el sector agrícola colombiano mejore sus capacidades para responder ante los fenómenos climáticos, reduciendo así las pérdidas y aumentando la productividad y competitividad, aprovechando conocimientos, herramientas y tecnología, y un uso más eficiente de los recursos naturales. Entre los frutos de este convenio están los boletines agroclimáticos que se han convertido en una herramienta importante para facilitar la adaptación a la variabilidad climática y la reducción de riesgos. Estos boletines brindan datos sobre las condiciones climáticas de los próximos 1 a 6 meses, ofreciendo a los agricultores en los departamentos de Córdoba, Meta, Tolima, Huila, Casanare, Valle, Santander y Cauca información confiable sobre cuándo sembrar, qué variedades seleccionar, qué espacio dejar entre planta y planta y cuándo cosechar, entre otros factores decisivos. La importancia y efectividad de estos boletines agroclimáticos como herramientas para la toma de decisiones fue demostrada cuando, a través de un esfuerzo conjunto con la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz), el convenio evitó pérdidas económicas por un monto de US$3.5 millones a 170 productores de arroz en Montería, Córdoba. Se salvaron unas 1.800 hectáreas sembradas con arroz de ser devastadas por el intenso verano que azotó el país en 2014 y 2015, gracias al hecho de que los agricultores siguieron una oportuna recomendación: cambiar la fecha de siembra. Una decisión estratégica que incluso fue galardonada con un premio en 2014 durante la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas en Nueva York, a través de la iniciativa del Reto Climático Big Data, creada por la ONU en alianza con el equipo de Cambio Climático de la Secretaría General, para aprovechar los sistemas de Big Data (minería e inteligencia de datos) como un bien común para el desarrollo sostenible, al tiempo que se enfrenta al cambio climático con las mejores ideas en el mundo para fortalecer la acción frente al clima. Big Data es el término usado para denotar una cantidad creciente de datos que se puede analizar para revelar conocimientos que permanecieron inéditos y que son de vital importancia para brindar a los agricultores recomendaciones específicas por sitio.

https://www.aclimatecolombia.org/

Ciencia, tecnología e innovación – el futuro de la región de la Orinoquia

El propósito de este convenio fundamental, puesto en marcha en 2011, es desarrollar y validar tecnologías para el mejoramiento de la productividad y sostenibilidad de los sistemas de producción en la altillanura de la Orinoquia colombiana.

Gracias al trabajo de equipo entre el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) y el CIAT, este convenio tiene una agenda de trabajo que ha incluido investigaciones conjuntas en áreas clave, como recursos genéticos, producción pecuaria sostenible, caucho, maíz, capa productiva del suelo, sistemas agrosilvopastoriles, biotecnología y agricultura de precisión.

Es directamente en la agricultura de precisión que el CIAT, en colaboración con sus socios nacionales, ha obtenido resultados como metodologías de calibración para los monitores de productividad de equipo como cosechadoras, técnicas de depuración de bases de datos y mapeo de la variabilidad espacial del campo, así como los análisis de conductividad eléctrica aparente del suelo e índices de vegetación, que posteriormente serán integrados en gráficas de zonas de manejo de parcelas.

Este movimiento prospectivo se espera que proporcione impulso para el análisis de información (Big data), incluida la variabilidad, acerca de los rendimientos de arroz, maíz y soya en la altillanura, así como de las características fisicoquímicas de los suelos y sus respectivos planes de manejo. Ese análisis hará posible determinar las condiciones de clima, suelo y variedades que ofrecen los mejores rendimientos. Esta variabilidad posee un gran potencial para ser explotado mediante el uso de herramientas de la agricultura de precisión que estén adaptadas a las condiciones en Colombia, de manera que puedan integrarse en un plan de manejo de cultivo específico.

Gracias al convenio firmado entre Corpoica y el CIAT (2016–2018), el portafolio de investigación de la región alta de la Orinoquia se enfoca principalmente en el desarrollo de variedades de arroz, sistemas de producción para suelos de sabana y para suelos mejorados, al tiempo que facilita extrapolar a zonas secas del Caribe los resultados obtenidos en forrajes, y para el resto del país los avances en materia de mitigación y adaptación al cambio climático.

Esto sin perder de vista temas transversales como el fortalecimiento de la evaluación de impacto, monitoreo y seguimiento, y gestión de conocimiento a través del programa Tejiendo Lazos, que promueve el intercambio de conocimientos entre investigadores de ambas entidades para facilitar procesos de colaboración mutua.

Es así como han surgido conversaciones acerca de temas como variedades fortificadas de fríjol resistentes a la sequía y altas temperaturas, y el mejoramiento de variedades de yuca para el departamento del Cauca.

Agricultura, la clave para una paz duradera en Colombia

El conflicto armado en Colombia ha causado el desplazamiento interno de 6.9 millones de personas, 87% de ellas provenientes del campo. Las áreas municipales más afectadas han experimentado 3 millones de hectáreas de bosques destruidos y se les atribuye el 87% de los cultivos ilícitos sembrados en el país.

Muchos de los resultados del Tercer Censo Nacional Agrícola 2014 destacan el difícil predicamento de la Colombia rural. Es de destacar en particular la diferencia en la calidad de vida entre las zonas urbanas y las rurales. Al respecto, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indica que de 2.7 millones de productores agrícolas de zonas rurales, 44.7% viven en la pobreza, y que los pequeños y medianos productores son los más afectados.

Del área total usada para la agricultura en Colombia, el 80.4% se cultiva con pasturas y el 19.1% con varios otros cultivos. Desde el último censo, la tierra agrícola se ha expandido de 5.5 millones de hectáreas a 7.1 millones – un aumento del 29%. De este total, el 74.8% está sembrado con cultivos permanentes, que cubren 5.3 millones de hectáreas, y les siguen los cultivos anuales, a los que se les atribuye el 16%, o 1.2 millones de hectáreas.

Una vez Colombia logre la paz duradera, se espera que su tasa anual de crecimiento económico aumente entre un 1.1 a 1.9%, primordialmente como resultado de un impulso en la confianza sobre el futuro del país. Un crecimiento más rápido generará entre 120.000 y 200.000 nuevos empleos durante 10 años. Esta proyección se basa en la elasticidad del empleo, que en Colombia es de 0.7%, lo que significa que por cada incremento en los puntos de porcentaje en el producto interno bruto (PIB), el empleo se expande en 0.7%.

50 años de investigación aplicada dedicada a lograr una Colombia rural más productiva, incluyente y sostenible

El 23 de junio de 2016, el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) acordaron un cese al fuego bilateral, poniendo así fin a más de 50 años de conflicto armado y dando un inmenso paso significativo hacia un acuerdo definitivo de paz. A pesar de su rechazo inicial en un referendo llevado a cabo a principios de octubre, el acuerdo final fue firmado el 24 de noviembre.

El escenario posconflicto brinda una oportunidad única para el CIAT para apoyar a sus socios en Colombia aportando asesoría técnica objetiva a través de varios enfoques estratégicos. Estos incluyen conducir investigación aplicada para el desarrollo rural; fortalecer las capacidades de diversos actores en zonas rurales; llevar a cabo proyectos piloto en zonas de alta prioridad, como los departamentos de Cauca, Nariño y Caquetá; y orientar procesos de desarrollo territorial, ayudando a su vez a integrar nuevas iniciativas con trabajo actual (como los laboratorios de paz y programas nacionales para el desarrollo y la paz), y a iniciar esfuerzos posconflicto de respuesta rápida en territorios afectados.

El CIAT tiene la experticia requerida para apoyar nuevo trabajo en tareas claves, como la restauración de paisajes y el desarrollo de sistemas alimentarios sostenibles; fortalecimiento de asociaciones de pequeños agricultores; uso de la Metodología LINK y métodos participativos; prestación de servicios de extensión para la innovación rural para impulsar la producción agrícola, reducir las importaciones de alimentos y fortalecer la seguridad alimentaria; y la promoción de una agricultura más incluyente, eco-eficiente y competitiva.

El Centro tiene además las capacidades para desarrollar iniciativas empleando otros enfoques de alto potencial, como la generación de ingresos mediante alianzas en producción, la promoción de sistemas alimentarios sostenibles en zonas de posconflicto, y territorios sostenibles adaptados al clima, que brindan medios para lograr que la producción agrícola de Colombia sea más resiliente.

Para reforzar la seguridad alimentaria, las mejores opciones incluyen variedades biofortificadas (mejoradas a nivel nutricional) de fríjol común junto con sistemas comunitarios de semillas; fortalecimiento institucional, especialmente entre actores de los sectores público y privado en la cadena de valor del café; ordenamiento territorial apoyado con un enfoque novedoso para comprender la compleja dinámica entre la conservación de los bosques tropicales y el conflicto armado.

La idea entonces es poner 50 años de trabajo en investigación al servicio del país que no solamente ha sido el anfitrión del CIAT desde sus inicios sino que además ha brindado al Centro una plataforma sólida desde la cual proyectar su trabajo al resto de América Latina y el Caribe. Ha llegado el momento de construir la paz, aprovechando la experiencia científica confiable del CIAT en el fortalecimiento de las capacidades de los pequeños agricultores para adaptarse al cambio y la variabilidad climática; en la formación de alianzas para crear cadenas de valor sostenibles basadas en modelos de negocio incluyentes; en el diseño de sistemas productivos de manera colaborativa que sean sostenibles a nivel ambiental, social y económico; y en el uso de Big Data como una herramienta de minería e inteligencia de datos para cerrar brechas de rendimiento y fomentar la innovación para modernizar el sistema nacional de asistencia técnica en la agricultura.

Esta nueva agenda para trabajo conjunto podría incluir pasos como los descritos a continuación, que brindan apoyo tangible de esfuerzos de respuesta rápida durante las preparaciones iniciales para la recuperación posconflicto:

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