Consumir fríjoles ricos en hierro mejora la memoria y el período de concentración en las estudiantes universitarias en Ruanda

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Un estudio publicado en The Journal of Nutrition muestra por primera vez que consumir fríjoles mejorados con un mayor nivel de hierro puede estimular el desempeño cognitivo.

Durante 18 semanas, 150 estudiantes universitarias de Ruanda entre los 18 y 27 años consumieron por día dos comidas con fríjoles biofortificados con hierro y se percataron de beneficios significativos. A medida que aumentaron los niveles de hierro en estas mujeres, también aumentaron su memoria y capacidad de concentración – ambas habilidades críticas para alcanzar todo su potencial en el aula de clase y en la vida.

Los fríjoles biofortificados con hierro fueron desarrollados en el CIAT usando fitomejoramiento convencional para lograr conferirles casi el doble del contenido de hierro que las variedades comunes.

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En Ruanda, casi una de cada cinco mujeres sufre de anemia, y aproximadamente el 33 por ciento de la anemia en África subsahariana es producida por la deficiencia de hierro. La deficiencia de este mineral es la mayor deficiencia de un solo nutriente en el mundo y afecta en su mayoría a la primera infancia, niños y mujeres en edad reproductiva. Afecta la fortaleza física, la memoria, el período de concentración y el comportamiento – aunque a menudo se ignoran las consecuencias físicas y mentales de la deficiencia de hierro.

La Dra. Laura Murray-Kolb, de la Universidad Estatal de Pennsylvania y autora principal del documento dijo: “Esta es la primera evidencia científica que tenemos de que los fríjoles biofortificados con hierro pueden mejorar la cognición en las mujeres durante esta fase crítica de sus vidas”.

“Nuestro trabajo destaca que la deficiencia de hierro puede desfavorecer a las mujeres jóvenes en sus expectativas académicas y en sus carreras. Si no enfrentamos la desnutrición, no podemos esperar que nuestra gente y economías alcancen todo su potencial. Nuestros jóvenes están rezagados en la carrera incluso sin que haya empezado”, agregó la Dra. Mercy Lung’aho, nutricionista del CIAT.

A pesar del claro potencial que tienen las mejoras en la agricultura para mejorar los resultados en la nutrición maternal e infantil, la evidencia que apoya su efectividad para hacerlo ha sido escasa.

Este estudio surge dado que expertos del Informe de la Nutrición Mundial 2017 señalaron ‘cargas significativas’ de desnutrición en 140 países, advirtiendo que si se han de cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, se deben tomar más acciones.

El Dr. Robin Buruchara, Director de la Alianza Panafricana de Investigación en Fríjol (PABRA), la mayor red de mejoramiento de fríjol en África que cubre 30 países, afirmó:

“Estamos intensificando nuestros programas de mejoramiento para responder a múltiples retos que enfrentan nuestros agricultores: esto incluye desarrollar fríjoles que no solamente sean ricos en hierro, sino que también sean tolerantes a la sequía, de alto rendimiento, resilientes a plagas y enfermedades y que se ajusten a las demandas de los consumidores”.

Las soluciones como los fríjoles ricos en hierro ya existen, pero no están alineadas con las políticas para brindar dietas más saludables.

El Dr. Steve Beebe, líder del Programa de Fríjol del CIAT, considera que los fríjoles ricos en hierro pueden ser parte de una respuesta para enfrentar la desnutrición. “Necesitamos acciones firmes en políticas, para abogar por sistemas alimentarios que incluyan alimentos mejorados por su valor nutricional”, dice. “Además, debemos abordar de manera holística una amplia variedad de factores de la salud, desde dietas más nutritivas a nivel del hogar hasta la educación y sensibilización acerca de las dietas saludables”.

Los fríjoles normalmente se consumen como parte de cada casi comida en Ruanda. Expandir el consumo de fríjoles biofortificados con hierro puede mejorar la salud en la región y en otras poblaciones que consumen fríjol de manera similar, sin cambiar los patrones alimentarios. Los formuladores de políticas podrían considerar incluir los fríjoles biofortificados con hierro como parte de estrategias nacionales para renovar los sistemas alimentarios en el continente.

Este estudio fue apoyado por subvenciones de HarvestPlus, una iniciativa de CGIAR; y el Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), un centro de investigación de CGIAR.